¿Cuál es la relación entre las medidas y su difusión? Creo que hay algo en la selección de contenidos a difundir que muchas veces juega un papel negativo en la opinión pública.
Hace unos días anunciaron desde el Gobierno Nacional que se implementaría el Programa Progresar destinado a jóvenes de entre 18 y 24 años. Dado que uno de los requisitos es que los beneficiarios no trabajen las críticas no tardaron en hacerse oír. Que perciban un salario menor al mínimo vital y móvil no fue la característica resaltada por los detractores.
En los últimos días, me enteré de otra iniciativa cuya difusión no se hace con bombos y platillos pero, a mi entender, debería. Se trata de Universitarios por más universitarios, dependiente de la Secretaría de Extensión Universitaria y Bienestar Estudiantil (SEUBE). Hace tres años que la SEUBE otorga becas a estudiantes destacados de colegios públicos ubicados en la zona sur de la Ciudad de Buenos Aires, quienes, para percibirlas, deben sostener su desempeño académico durante el último año del secundario. Además, el programa convoca a tutores universitarios que deberán guiarlos en esa última etapa y facilitarles herramientas en la transición a aquellos que deseen continuar sus estudios en niveles superiores.
Hacer una carrera universitaria o terciaria es difícil, sino imposible, para quienes no cuentan con recursos económicos ni capital cultural. Ideal sería que no necesitaran de programas, becas o concursos y que el progreso académico sólo dependiera de su esfuerzo y perseverancia. Lamentablemente esto puede ser aplicable a los estudiantes de clase media, o media-alta, pero no lo es para la mayoría de los jóvenes de nuestro país.
Este tipo de iniciativas intenta suplir algunas de las carencias de sectores marginados y cubrir parcialmente la enorme deuda que aún tiene la sociedad con los jóvenes de clases populares ¿Es suficiente? No, pero no debe restársele mérito.
Tal como decía en el párrafo introductorio, la difusión no sólo colabora para que tanto los posibles beneficiarios como los tutores puedan conocer de qué se trata y de ese modo sumarse al programa, sino, además, responder con medidas concretas a las críticas- muchas veces malintencionadas- de diferentes sectores.
Cuando algo no nos gusta tenemos derecho a expresar nuestro desacuerdo, pero para ser justos y equilibrar la balanza, también debemos -o deberíamos- reconocer los aspectos positivos.
Para más información: Becas Avellaneda
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