viernes, 19 de julio de 2013

Comunicación no inclusiva.


Estudiar Ciencias de la Comunicación (Social) implica mucho más que aspirar a ser telemarketer, sin desmerecer a quienes se desempeñan en esa función.

¿Qué clase de programa o contenido están viendo las empresas cuando solicitan “Estudiantes de Comunicación Social” para trabajar como representantes de ventas telefónicas, asistentes de marketing? No me refiero a que seamos incapaces de realizar esos trabajos pero incluso describen requisitos que poco tienen que ver con la carrera.

Y por otra parte, ¿desde qué lugar la Universidad- al menos la de Buenos Aires- propone formar intelectuales críticos que tienen escasas posibilidades de inserción en el mercado? Como la lógica es que si son críticos, no deberían insertarse en el mercado- capitalista, obviamente- (¿las condiciones materiales son parte de un mito maligno marxista?), entonces su lugar es el de la investigación y, nuevamente, la crítica. Siguiendo esa lectura, uno esperaría que se promovieran convenios de investigación y producción para estudiantes y para graduados ¿Sucede? No. Si alguien conoce proyectos de investigación para estudiantes en curso que funcionen realmente a modo de trabajos rentados, por favor que me notifique.

Teniendo en cuenta que la carrera tiene un mínimo de duración de seis años (suele extenderse unos cuántos más), sólo se piensa en estudiantes que no trabajen ni necesiten hacerlo o que puedan aceptar voluntariados y “trabajos” ad honorem para adquirir experiencia antes de recibirse.

La Facultad de Ciencias Sociales se vanagloria de formar críticos, por supuesto, en las clases medias altas y altas ¿Inclusión en la educación universitaria? Ninguna. Si necesitás trabajar para mantenerte y aun así tenés una mínima aspiración a recibirte porque todavía confiás y creés que la educación puede cambiar el rumbo de la sociedad, la respuesta es: “Arreglate como puedas”. Individualismo imperante en la sociedad, la situación no es diferente en una de las casas de estudio más importantes de nuestro país.

Incluso la lógica discursiva de inserción/no inserción en el mercado es contradictoria en las prácticas.

¿Cuántos empleos reenvían desde el mail de la Carrera en el que se solicitan aptitudes, habilidades o conocimientos que no sólo no están incluidos en la Licenciatura sino que se encuentran en las antípodas de la formación? ¿Por qué validan, implícitamente, ofertas laborales que ofrecen menos de $3000 por dedicación full time? ¿Acaso están justificando que los estudiantes o Licenciados en Comunicación no valemos más que eso?

Habiendo finalizado la Licenciatura- aunque con tesina pendiente- y a un cuatrimestre de terminar también el Profesorado, tengo más dudas que certezas sobre el futuro laboral de cientos de estudiantes, incluso el mío. Aplaudo la formación de intelectuales críticos, pienso que desde allí se puede producir el cambio hacia una sociedad más justa. Pero pregunto: ¿desde la injusticia en las prácticas educativas es posible pretender que sus resultados promuevan justicia?

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